¿cómo se valora una empresa?
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¿cómo se valora una empresa?

Teoría básica

Casi todos los empresarios se preguntarán por lo menos una vez en su vida empresarial cuánto vale su negocio. Una pregunta que puede tener diversos motivos: porque le quieren comprar la empresa, porque el empresario quiere jubilarse y pretende traspasar la empresa, porque un socio se separa de la empresa y quiere vender su participación, porque quiere comprar otra empresa y necesita conocer el valor de la empresa a adquirir, etc.

Métodos de valoración hay muchos, algunos de ellos muy sencillos, y usados desde mucho tiempo. Actualmente, el método de valoración más completo y aceptado por la comunidad académica y de la industria es el método basado en el valor actual neto (VAN).


valor actual neto
  • Vt representa los flujos de caja en cada periodo t.
  • Io es el valor del desembolso inicial de la inversión.
  • n es el número de períodos considerado.
  • k es la tasa de descuento.


En esta fórmula se recoge los flujos de caja de cada periodo futuro t. El flujo de caja de una empresa es básicamente el beneficio neto de una empresa, sumando las amortizaciones y restando las inversiones. Todo siempre calculado de manera anual. Es decir, el flujo de caja es el dinero que realmente se encuentra disponible en una empresa al final del año. Esto es lo que al final el empresario o accionista de la empresa puede disfrutar libremente. Luego, el siguiente paso a la hora de valorar una empresa, es conocer todos los flujos de caja futuros que vaya generar la empresa cada año.

La tasa de descuento es otro importante factor en esta fórmula. En ella esta reflejada el riesgo de la empresa. Está compuesta generalmente por el tipo de interés libre de riesgo (se suele usar como referencia las letras del tesoro español a 10 años) y la tasa de riesgo específica de cada empresa. La suma de ambas forma la tasa de descuento. Generalmente se contemplan el la economía actual tasas del descuento entre el 7% y el 25%.

Una vez conozcamos la tasa de descuento a aplicar a la empresa procedemos a descontar del flujo de caja de cada años la tasa de descuento, pero potenciada al año en el que se producirá el flujo de caja. Obsérvese que cuanto más lejos se encuentre en el fututo el flujo de caja generado, mayor será el año y la potencia a aplicar a la tasa de descuento, y por ende mayor será la tasa de descuento resultante para ese periodo. Algo bastante lógico, ya que cuanto más lejos este proyectado este el flujo de caja en el futuro, mayor será su incertidumbre de que realmente se realice, y mayor el riesgo. De ahí que la tasa resultante sea más grande.

Queda por comentar en la formula la I de inversión inicial. Este factor no se aplica a la hora de valorar una empresa por lo que se desprecia. Si es importante a la hora de estudiar la viabilidad empresarial de una empresa, pero no para valorar empresas.

Resumiendo, para valorar una empresa de manera realista y profesional, hay que conocer los flujos de caja que va a poder generar la empresa en el futuro cada año. Estos flujos de caja se descuentan con la tasa descuento de la empresa. Finalmente su suman todos estos sumandos y se obtiene el valor actual neto de la empresa que no es otra cosa que su valor.

Cabe por mencionar que siempre viene bien completar esta valoración con una valoración basado en múltiplos. El múltiplo más usado es el PER, que relaciona el precio de una empresa con su beneficio. Conociendo el PER de empresas similares que cotizan en bolsa, y conociendo el beneficio neto de la empresa a valorar, se multiplica el PER con el beneficio, obteniendo así el precio de mercado si al empresa estuviera cotizando en bolsa. Observes que las valoración con múltiplos, usan información de empresas que cotizan en bolsa, sabiéndose que las reglas que aplican a las empresas en bolsa pueden ser muy distintas a las que aplican a las empresas privadas. Cuántas empresas en bolsa estarían ya quebradas de no ser porque pueden hacer ampliaciones de capital, etc. Por lo tanto hay que usar este método solo de manera complementario.

Y como ya dijo Antonio Machado: “Solo un necio confunde el valor de una cosa con su precio.”


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